MONTESSORI

 

El método Montessori nació en Italia a fines del siglo XIX y principios del XX, de la mano de la médica María Montessori.

Es tanto un método de enseñanza como una filosofía de vida, una manera integral de concebir la infancia, valorando el potencial que encierra esta etapa en la evolución del ser humano.

Montessori basó sus ideas en el respeto profundo hacia el niño y en la confianza en su capacidad para descubrir el mundo de forma autónoma.

Esta propuesta pedagógica apunta a liberar el potencial de cada niño para que este pueda autodesarrollarse en el marco de un ambiente preparado.

 

“Tocar al niño es tocar el punto más delicado y vital, donde todo puede decidirse y renovarse, donde todo está lleno de vida, donde se hallan encerrados los secretos del alma, por ahí se elabora la educación del hombre del mañana”.

María Montessori

WALDORF

 

La pedagogía Waldorf tuvo su origen en 1919, de la mano del filósofo alemán Rudolf Steiner. Se fundamenta en una concepción integral del ser humano basada en la antroposofía (ciencia del hombre) y, por lo tanto, cuando de la adquisición de conocimiento se trata, tiene en cuenta al ser humano en todos estos aspectos.

  

Esta modalidad de enseñanza apunta a garantizar un aprendizaje apoyado en el saber como conquista y descubrimiento. No considera al individuo como un sujeto pasivo que debe ser enseñado y adiestrado, sino como un ser libre que necesita ir desarrollando progresivamente sus capacidades.

 

“Cuando un niño puede relacionar lo que aprende con sus propias experiencias, su interés vital se despierta, su memoria se activa, y lo aprendido se vuelve suyo”.

Rudolf Steiner

PIKLER

 

Emmi Pikler fue una pediatra austríaca nacida en 1902 que se nutrió de la ideas de Freud, Spitz, Bowlby, de la teoría del apego, del constructivismo y de los trabajos en pedagogía de Montessori y Steiner.

 

Gracias a todas estas fuentes de conocimiento pudo concebir una nueva forma de ver a los niños pequeños. Su trabajo se centró en dos necesidades de los niños: la necesidad de apego y la necesidad de autonomía. 

 

“Lo esencial es que el niño descubra por sí mismo el máximo de cosas posibles. Si lo ayudamos a solucionar sus tareas, le quitamos aquello que es lo más importante para su desarrollo. El niño que logra algo de forma autónoma adquiere conocimientos completamente distintos a los de un niño a quien se le ofrece previamente la solución”.

Emmi Pikler

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